jueves, 26 de febrero de 2015

Influencia de las estrellas en la vida de las personas



PREGUNTAS Y RESPUESTAS
(de Rays from the Rose Cross de julio de 1.981)

Pregunta:  Hoy  en  día,  uno  escucha  mucho  acerca  de  la  influencia  de  las  
estrellas  en  la  vida  de  las  personas.  Pero,  ¿cómo  es  posible  que  una  estrella  pueda  
afectar a la vida de una persona?

Respuesta: Realmente esto es muy fácil de comprender cuando se considera a la luz de la razón y la lógica.

    Vemos los cambios producidos en las diferentes estaciones del año y admitimos que estos cambios son debidos a alteraciones de las posiciones del Sol con respecto a la Tierra. También  admitimos  el  efecto  que  la  Luna  tiene  sobre  las  mareas.  Estos dos elementos, constantemente están produciendo cambios en las condiciones atmosféricas 
de la Tierra, y hoy en día en que existe la comunicación instantánea, no debe ser difícil concebir  que  los  demás  elementos  del  universo  también  produzcan  su  efecto.  Sus
cambios  son tan  numerosos que su actual distribución e  influencia sólo se volverán a repetir dentro  de  25.868  años  (un  año  estelar).  Además,  vemos  que  la  condición electrostática de  la  atmósfera,  en  el  momento  en  que  un  niño  realiza  su  primera inspiración, imprime en  cada  átomo  de  su  pequeño  y  sensitivo  cuerpo,  una  huella individual.

    En  la  vida  terrestre,  después  de  la  muerte,  el  Ego  entra  en  la  Región  del Purgatorio, después en el Primer Cielo y Segundo Cielo, permaneciendo en cada lugar suficiente tiempo para realizar una cierta cantidad de trabajo. Finalmente, llega al Tercer Cielo  donde permanece  durante  un  período  de  descanso  total.  Sin  embargo,  en  esta plenitud del Tercer cielo, el deseo de más experiencias impulsa al Ego a regresar a la vida terrestre. Entonces,  los Señores del  Destino,  antes  del renacimiento,  le  presentan varios panoramas de vida disponibles para él. Normalmente se ofrecen tantos planes de vida  como  personas hay  encarnadas,  en  cuyo  medio  ambiente  puede  encajar,  para cosechar  así conjuntamente  lo  que  se  sembró  en  vidas  anteriores,  al  tiempo  que  se siembran cosas nuevas. Sin embargo, los panoramas ofrecidos contienen solamente los rasgos  de  mayor trascendencia,  para  que  el  Ego  quede  libre  de  entrar  en  pequeños detalles.
    Cuando, finalmente, el Ego entra en la vida terrestre, los rayos estelares son los mediadores para  el  desenvolvimiento  del  panorama  de  la  vida,  y  el  horóscopo  del nacimiento  indica cuándo  el  Ego  recibirá  los  impulsos  de  los  rayos  planetarios  para darle el incentivo necesario para realizar ciertos actos. 
    Nótese que nosotros llevamos en nuestra atmósfera las fuerzas latentes de todas  nuestras vidas pasadas y, en el momento preciso, los rayos planetarios chocarán con  esas tendencias, convirtiéndolas en energía dinámica, la que nos impulsará en ciertas direcciones. Los ambientes  mostrados en el  panorama prenatal están  dotados de vida, por lo que nos vemos forzados a actuar en un sentido o en otro: bien podemos ceder al  impulso, atrayendo hacia nosotros el efecto total mostrado por la causa prenatal, o bien  podemos esforzarnos en tomar otro camino, que modificará la causa inicial, resultando un efecto distinto y cambiando la vida totalmente, ya que las deudas contenidas en el panorama elegido deben  pagarse  de  una  u otra  forma  y  las  lecciones  que  conllevan, deben aprenderse.

    Para  la  mente  materialista  puede  ser  difícil  aceptar  el  hecho  de  que existen innumerables seres invisibles que ayudan a la Humanidad. Pero, cuanto antes se acepte, antes comprenderá el hombre muchos de los hasta ahora inexplicables misterios de la vida.

    Los Ángeles Archiveros, no sólo ayudan al hombre a elegir el medio ambiente de su próxima vida terrestre, sino que también enfocan las energías estelares para que afecten  a cada persona  de  tal  forma  que  le  sea  fácil  la  liquidación  de  sus  deudas pasadas, así como la obtención del beneficio de cualquier bien que haya realizado.

de Boletín Rosacruz , Nº 32     
Año 1999 Tercer trimestre (Julio Setiembre) Fraternidad Rosacruz  Max  Heindel - Madrid
 
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LA EVOLUCIÓN INDICADA EN EL ZODIACO



por Augusta y Max Heindel, 

    Es  cosa  cierta  e  indiscutible  para  los  místicos,  que  la  carrera  evolutiva  de  la
Humanidad está unida, indisolublemente, a las Jerarquías Divinas que rigen los planetas
y los doce signos del Zodíaco, y que el paso del Sol y de los planetas a través de ellos
indica  el  progreso  del  hombre  en  el  tiempo  y  en  el  espacio.  Por  lo  tanto,  no  es  de
extrañar que, en el curso de sus investigaciones respecto al desenvolvimiento espiritual
de la Humanidad, los autores hayan visto también mucho de lo que se relaciona con el
Zodíaco, que es la frontera o límite de nuestra esfera evolutiva actual. Todo esto se ha
percibido  en  la  Memoria  de  la  Naturaleza,  que  arroja  mucha  luz  sobre  los  pasajes
oscuros de la Biblia, y en los documentos que han ido apareciendo, de vez en cuando,
en distintos puntos. Pero el medio de reunir esos escritos disociados y formar con ellos
un todo, ha constituido un gran problema durante mucho tiempo. Aún hoy, los autores
saben  y  sienten  que  lo  que  están  escribiendo  en  este  libro  constituye  sólo  un  débil
intento de dar a conocer a los estudiantes ese gran conjunto de hechos que han venido a
su conocimiento como consecuencia de sus investigaciones. Sienten que esto facilitará a
los  estudiantes  una  nueva  y  más  profunda  comprensión  de  la  significación  de  los
símbolos antiguos y que, por medio de la comunicación de los conocimientos obtenidos,
los predispondrá a recibir más luz. 
    Acerca de la evolución de los planetas, el Concepto  Rosacruz del Cosmos nos
dice, en la página 221 que “cuando los seres de un planeta han evolucionado en grado
suficiente, el planeta se convierte en un sol, el centro fijo de un sistema solar. Y, cuando
los seres  en cuestión  han desarrollado  un  grado mayor  aún  y,  consecuentemente,  han
alcanzado su máximum de brillantez, este sol se expande en un zodiaco y se convierte,
por  así  decirlo,  en  la  matriz  de  un  nuevo  sistema  solar.  De  este  modo,  las  grandes
huestes de seres divinos que hasta aquel entonces  estuvieron confinados en aquel sol,
ganan libertad de acción sobre un gran número de estrellas, y esto será el sistema que se
desarrollará  dentro  de  su  esfera  de  influencia.  Los  planetas  o  portadores  de  hombres 
dentro del zodiaco, están constantemente influidos por tales fuerzas, pero en diferentes
sentidos, con arreglo al estado que hayan alcanzado en la evolución. Nuestro Sol no se
pudo  convertir  en  un  sol  hasta  que  hubo  expelido  asimismo  todos  los  seres  que  no
estaban lo suficientemente desarrollados para resistir el elevado estado de vibración y la
gran luminosidad de los seres que estaban capacitados para aquella evolución. Todos los
seres que ahora están sobre todos los demás planetas de su sistema solar, habrían sido
consumidos, de haber permanecido en el Sol. Este sol visible, sin embargo, aunque es
un  lugar  de  evolución  de  seres  vastamente  desarrollados  sobre  el  hombre,  no  es,  en
modo alguno, el padre de los otros planetas, como la ciencia supone. Por el contrario, es
una emanación del  sol central, que es el manantial invisible de todo lo que constituye
nuestro  sistema  solar.  Nuestro  sol  visible  es  sólo  el  espejo  en  el  cual  se  reflejan  los
rayos de energía del sol espiritual, y el  Sol real es tan invisible como lo es el  hombre  
real”.

    Con esta enseñanza se hará evidente que las grandes Jerarquías espirituales que
están  guiando  nuestra  evolución,  han  tenido  su  entrenamiento  para  este  camino  en
anteriores esquemas de manifestación, y que lo que ellos están haciendo ahora, nosotros
lo haremos algún día con otros.

    Hoy ya los más adelantados de nuestra raza están recorriendo el Sendero de la
Iniciación y han avanzado, por lo tanto, a estados mucho más elevados que la condición
general  de  nuestra  presente  Humanidad.  Se  dice  que  aquéllos  que  han  pasado  por  la 
Escuela de los Misterios Menores de Mercurio y se han graduado en la Escuela de los
Misterios  Mayores,  están  preparando  ahora  la  evolución  humana  para  el  Período  de
Júpiter. Han penetrado en el planeta Júpiter, valiéndose de una de sus lunas, la cual les
ha  servido  de  escalón.  Otros  hay  que,  desgraciadamente,  han  seguido  senderos
diametralmente opuestos. 
    Leemos  en  el  Concepto  Rosacruz  del  Cosmos  que,  los  habitantes  de  la  Tierra
fueron, a un mismo tiempo, expelidos del Sol, debido a su fracaso en mantenerse en un
estado capaz de resistir las vibraciones de aquellos seres, perjudicándose con ello a sí
mismos y perjudicando a los demás. Del mismo modo, se hizo necesario, en la Época de
Lemuria,  expulsar  un determinado  número  de  atrasados  desde la  Tierra misma.  Y así
fue cómo la Luna fue arrojada al espacio para girar, como un satélite circular de nuestro
planeta. Aquellos desgraciados están degenerando gradualmente y llegará un día en que
tendrán  que  ir  al  planeta  Saturno,  que  representa  la  puerta  del  Caos.  De  allí  serán
expelidos  al  espacio  interplanetario  para  aguardar  una  época  en  la  que,  en  un  nuevo
sistema, encontrarán una condición favorable para su ulterior evolución.

de Boletín Rosacruz , Nº 32     
Año 1999 Tercer trimestre (Julio Setiembre) Fraternidad Rosacruz  Max  Heindel - Madrid
 
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jueves, 12 de febrero de 2015

EL ASOMBROSO ZODIACO DE DÉNDERA

EL ASOMBROSO ZODIACO DE DÉNDERA,  
La conexión Egipto-Atlante
LA  CONTRIBUCIÓN DE SLOSMAN  
 
Es muy probable que Albert Slosman acabe siendo reconocido como uno de los más
grandes Egiptólogos de todos los tiempos, aunque hasta 1972, año en que pasó cuatro
meses en Egipto, no se dio cuenta, de que se le habían abierto unos horizontes
absolutamente fantásticos sobre la antigüedad Egipcia.
 
 


De todos los lugares fascinantes de Egipto, Déndera fue el que más le apasionó, por
ello se centró en el estudio de su famoso Zodíaco, que fue encontrado por casualidad
o CAUSALIDAD durante la campaña Egipcia de Napoleón. Cuando el ejército del sur,
al mando del general Desaix, iba en persecución del ejército Mameluco, tanto
hombres como animales estaban agotados y el general ordenó un alto para descansar
en las arenas del desierto y descargar los camellos.

Bajo el peso de una caja de municiones se abrió un hueco en el suelo y ésta se hundió
en él. Los soldados se asomaron por el agujero y descubrieron que la caja había caído
dentro de una sala casi llena de arena, a la que no tardaron en bajar.
El ejército iba acompañado por una veintena de sabios que entraron tras los soldados y
se encontraron con que el techo de aquella cámara era un maravilloso mapa celeste.
Acababan de descubrir en el fastuoso templo de Déndera, medio enterrado entre las
arenas, su asombroso Zodiaco. 
El primer dibujo que se hizo de él, para enviárselo a Napoleón, que estaba en El Cairo,
lo realizó el vizconde Deno, que pasó bastantes días y noches en difíciles condiciones
de comodidad y de iluminación para reproducirlo. El resultado, no obstante, fue
espléndido, casi fotográfico. Más de veinte años después, en 1822, llegaba el
planisferio al Museo Imperial de París (Futuro Museo del Louvre) desatando encendidas
polémicas entre los sabios.

 
UNA LOSA DE 60 TONELADAS
Las dimensiones originales de la losa en la que se había esculpido el Zodíaco eran de
3,60 metros de largo Por 2,40 de ancho y un grosor de 90 centímetros, lo que
significaba un peso entre 55 y 60 toneladas. Para aligerar el peso, M. Lelorrain, el
héroe encargado de desmontarlo y transportarlo a Francia, decidió cortar dos series de
líneas en zigzag, que tenía la piedra en su parte más larga, con el fin de cuadrarla.
Con esto eliminó el jeroglífico que representaba el gran cataclismo, ya que en la
lectura de los jeroglíficos el agua se representa con una línea quebrada; el plural de las
aguas son dos líneas; con tres la crecida del Nilo y el diluvio con cinco líneas
quebradas. Como el Zodíaco de Déndera está rodeado de ocho líneas, nos
encontramos con un Superdiluvio, de ahí la idea de llamarlo “El gran cataclismo“.
 
La campaña de Napoleón en Egipto, puso de moda en Europa todo lo Egipcio y la
llegada de la losa esculpida con el Zodíaco produjo una profunda perturbación en las
academias de sabios. Durante un periodo de diez años se publicaron 432 estudios
entre San Petersburgo, Berlín, Londres y París, los cuales serían comentados en gran
parte por Slosman en sus libros.
 
Hubo tres clanes de grandes sabios en pugna constante. El clan de Cuvier y
Monge afirmaba que los relieves y las pinturas del templo eran griegos y que habían
sido datados en el siglo II AC y en consecuencia, no tenían nada de egipcio. Eran
bellas pinturas y nada más.
El equipo de Jean François Champollion decía: “Ustedes no tienen todo en cuenta“.
Si estas doce constelaciones están sobre el Zodíaco en relación con Sirio, Orión y los
planetas, su emplazamiento se establece con referencia a las estaciones egipcias y no
a las griegas, es decir que la antigüedad hay que datarla en dos mil años antes de
Cristo y no en doscientos.
Un tercer clan, el de los astrónomos de Charles Dupuis, replicaba:
“Todos ustedes están en un error, porque todas las constelaciones están conducidas
por la de Leo, que está sobre una barca. En esa época el Sol estaba en la constelación
de Leo, por tanto, es el cielo de hace doce mil años, no dos mil ni doscientos”.


En escena apareció un cuarto y potente clan representado por el Arzobispo de París,
que amenazó con la excomunión a quienes mantuvieran tales tesis. No hay que olvidar
que esto tenía lugar en 1.820 y según la Iglesia (el Vaticano), la creación del mundo
había tenido lugar cuatro mil años antes de Cristo; Adán, el primer hombre, había
aparecido cinco mil años atrás y la Tierra no tenía una antigüedad superior a seis mil
años.
Así pues, hace sólo ciento setenta y cinco anos que los sabios conocían que el mundo
existía desde hacía más de seis mil años pero no podían decirlo por el riesgo que
corrían. La tradición estaba establecida y nadie se atrevía a cuestionarla.
Hasta 1.956 la Comisión Bíblica no solicitó un restablecimiento de la verdadera
cronología de esta parte del Antiguo Testamento. Sin embargo, en 1.995 todavía se
siguen datando los monumentos Egipcios en función de la decisión del Arzobispo de
Paris, Monseñor Affre.
 
El año actual corresponde, en cambio, al 5.756 del calendario judío, que arranca,
según una tradición, desde la creación del mundo y según otra, de la salida de Abram
(que después fue Abraham, hijo de Thera, de Ur). Es curioso que Ur signifique Luz y
que el padre de Abraham se llamara como la isla que algunos han asociado a la
Atlántida o a una colonia Atlante.
 
Según afirma Slosman, es posible hablar de sus descubrimientos sobre
Déndera porque se dispone de escritos desde cuatro mil, hasta mil años antes de
Cristo, en los que se habla de Déndera y sus reconstrucciones, así como lo que entre
los años 1.840 y 1.870 opinaron Mariette, Máspero, etcétera. Su mérito ha sido
ratificar sus descubrimientos e ir más lejos.
 
El templo de Déndera, es el templo de la Dama del Cielo y todos los fundamentos de
la Astronomía y de la Astrología parten de allí, y así fue a lo largo de sus
reconstrucciones, ya que la que actualmente contemplamos es la sexta reconstrucción
sobre los únicos cimientos originales, que se remontan a los arquitectos Sucesores de
Horus, que fueron los primeros supervivientes llegados a las orillas del Nilo, tras el
cataclismo Atlante.
 
Existe un papiro del escriba del faraón Keops a quien se atribuye la construcción de la
Gran Pirámide (aunque probablemente sea muy anterior) que se conserva en el Museo
de El Cairo, en el que se precisa que, por orden de Khufu (Keops), el Templo de la
Dama del Cielo de Déndera será reconstruido por tercera vez, sobre el mismo
emplazamiento y según los planos establecidos por los sucesores de Horus, sobre
pieles de gacela y salvaguardados en los archivos del Rey.

 
LOS ARGUMENTOS DE LA FONÉTICA
Otro aspecto fundamental de las investigaciones de Slosman se refiere a la fonética.
El punto de partida es el capítulo XVII del Libro de los Muertos, porque a través de él
se llega a la Atlántida. En ese libro se habla del Más Allá, pero en este caso se trata del
nombre de un país que fue sumergido por la cólera de Dios.Ese país se llamaba AHA
MEN PTAH (Amenta para los Griegos; Amenti, en castellano), el Reino de los muertos,
pero que en su traducción exacta quiere decir: Primer corazón o corazón
primogénito de Ptah. (Según multitud de textos Ptah es el Dios Único, el Dios
Eterno, el Todopoderoso).
 
El hilo conductor que enhebra Déndera y el gran cataclismo, es ese capítulo XVII, que
establece la situación desde los ancestros, y los ancestros son los Faraones, porque
Faraón es de nuevo una palabra Griega, que en jeroglífico es  PHER AON, PER AHA, lo
que significa:
Descendiente del Primogénito y el primogénito es Osiris.
Toda la trama se explica a lo largo de un extenso texto en el que se cuenta, que los
primogénitos se encontraban en ese otro país, AHA MEN PTAH, que fue engullido por el
Mar. Los supervivientes establecieron ATH KA PTAH, que significa Segundo corazón de
Ptah, cuya fonetización Griega es Egyptos. Si según apuntan todos estos datos, hubo
un enorme cataclismo que sumergió todo un continente, éste tuvo que ser la Atlántida.
Los textos de Platón hablan de ello claramente. Él mismo dijo que fue Solón quién le
inspiró. Timeo y Critias, y Solón que vivió siete años en Egipto y aprendió con los
sacerdotes de Sais, todo lo referente al continente sumergido, así como en los
jeroglíficos, que leía y comprendía.
 
EL GRAN CATACLISMO QUE SUMERGIÓ LA ATLÁNTIDA
Es preciso tener en cuenta que cataclismos de esta magnitud se han repetido con
cierta periodicidad, y remito al lector al magnifico estudio realizado por Juan Bonet,
magnífico investigador, que en su libro: El vuelco de la Tierra, editado por
la Universidad de Navarra, describe los cuatro vuelcos habidos ya en nuestro planeta y
apunta además la posibilidad de un próximo quinto vuelco (vuelcos de
aproximadamente 180º grados) con el consiguiente cataclismo.
Todos los vuelcos habidos son asociables a los diversos relatos de diluvios de las
distintas leyendas y tradiciones, que siendo muchos pueden reducirse a cuatro,
coincidentes en sus características con los cuatro vuelcos mencionados. Precisamente
el último, que coincidió con el final de la última Glaciación (el que originó tal final),
fue el que hundió la Atlántida, recogido en la epopeya de Gilgamés y en el diluvio
bíblico de Noé.
A este respecto Slosman cuenta, que los sacerdotes que estaban al corriente de lo
que iba a ocurrir, habían hecho construir decenas de miles de embarcaciones
insumergibles, que llamaban Mancgit y no sólo sirvieron para salvar a una parte de la
población, sino que fueron utilizadas también por sus descendientes. Son esas Barcas
Sagradas que se encuentran por todas partes, en las que se habían salvado Osiris, Isis
y Horus.
Cuando la Tierra volcó girando 180º sobre el eje, el movimiento aparente del Sol
primero se detuvo y luego el cielo pareció desplomarse. A continuación, el Sol
retrocedió en su curso para ponerse por donde había salido, todo ello en un tiempo
brevísimo. Después, acompañado de gigantescos terremotos se produjo la gran
inmersión y la desaparición del Sol.
Los supervivientes escaparon en todas direcciones, pero una buena parte de ellos se
dirigieron hacia lo que había sido hasta entonces, la Tierra de Poniente, que es
precisamente lo que significa la palabra MOGHREB, la costa de Marruecos. Desde allí
se dirigieron en un largo éxodo hasta el Nilo.
 
LA TEOLOGÍA ORIGINAL DEL MUNDO
 
El mencionado capítulo XVII del Libro de los muertos recoge, en realidad, la Teología
original del mundo de la cual todas han derivado. Una teología sorprendente porque es
absolutamente monoteísta e idéntica al Dios de Abraham y de Moisés. Según
Slosman, el Antiguo Testamento no es sino una copia de esta Teología original, en la
que se olvida demasiado fácilmente que Moisés era Príncipe de Egipto y por tanto, que
había sido elevado a Gran Sacerdote porque estaba destinado a ostentar el cetro.
A esto es preciso agregar algo sumamente importante: El resultado de la cuidadosa,
documentada y exhaustiva investigación realizada por el escritor Egipcio Ahmed
Osman, que concluye que ese Príncipe, de madre Judía, la Reina Tiyi, hija del Visir
Susa (el José bíblico) y padre Egipcio, el Rey Amenofis III, fue el Rey Amenofis IV, al
que se conoce más como: Akenaton, o el Rey Hereje, porque restablece el culto a un
Dios único, Atón y Akenaton es precisamente Moisés.
Para situar adecuadamente esta cuestión es preciso hacer una digresión. El
nombre Moshe, Moisés, no significa Salvado de las Aguas, como suele interpretarse
sino Nacido de las Aguas, ya que las Aguas, representan siempre la esencia de la vida.
Además el mundo de las aguas, simboliza el mundo emocional, lo cual se asocia al
amor, entre su padre Egipcio y su madre Judía, de la que él nace, lo que
automáticamente lo convierte en Judío indiscutible, porque para el Judaísmo son
Judíos los hijos de vientre Judío. (La madre siempre es evidente, pero el padre sólo es
presumible).
Este nombre tiene una connotación de suma importancia ya que lo relaciona con los
nacidos de las aguas del cataclismo, los primogénitos, descendientes del primogénito
(Osiris) y sucesores de Horus en ATH KHA PTAH, en el Segundo Corazón de Ptah. En
consecuencia, el nombre Moisés, sirve como pista clara para relacionarlo con su origen
regio indicando que no es un príncipe cualquiera.
Como tal, además de prepararse para manejar el mundo material, es preparado para
manejar el mundo espiritual, ya que el Faraón es Sumo Sacerdote. Y así aprendió, de
la primera letra hasta la última, todo el monoteísmo original Egipcio, tal como se
enseñaba precisamente en Déndera.
 
EL HORIZONTE DE ATON
 
Por otra parte Akenaton no establece, sino que restablece el monoteísmo original
con Ptah, el Único, que es lo mismo que representa ATON, y una vez hecho esto,
traslada su capital a un lugar del desierto, en el que las montañas forman un arco cuya
cuerda es el Nilo y al cual da el nombre de El horizonte de Aton, Akenaton, conocido
actualmente como Tell el Amarna.
Pero hace algo más. Traza sobre el territorio Egipcio un gigantesco círculo, de cientos
de kilómetros de diámetro, que marca con doce estelas, y en ellas escribe: Estos son
los límites de mi Reino. Estos límites son muy inferiores al Imperio real, formado por el
Alto y el Bajo Egipto, pero sólo aparentemente porque las estelas representan las doce
puertas del Zodíaco, lo que convierte en Reino suyo lo que está Más Allá, el Universo
Entero.
Akenaton, según los Egiptólogos, es derribado por una revuelta sacerdotal y
probablemente asesinado, aunque ni su tumba ni su momia se han encontrado nunca,
y su nombre fue borrado de los monumentos; sin embargo hay una estela de El
Amarna, en la que figura que simplemente desapareció.
Moisés también desaparece de Egipto y reaparece cuarenta años más tarde, para
llevarse a un pueblo prácticamente limpio de religión, los Habiru, más Egipcios que
Judíos, como queda muy claro si se lee con atención el principio del Éxodo, a los que
conocía bien y a los que transmitió todo el monoteísmo Egipcio y cuanto había
aprendido allí, unido a las experiencias y los conocimientos que había adquirido
durante cuarenta años con Jetro, sacerdote de Madián, que llegará a ser su suegro.
 

EL VALOR DE LOS JEROGLÍFICOS
Lo que pocos conocen es que en 1.812 Champollion publicó en Grenoble un libro
titulado De la Escritura de los Antiguos Egipcios, en el cual afirma, que la escritura
jeroglífica en modo alguno es alfabética, pues representa cosas, no sonidos, y lo
mismo afirma de la escritura Hierática a la que considera como Una Taquigrafía
Jeroglífica.
El propio Champollion lo hizo desaparecer de las librerías con el pretexto de que podía
lesionar a las personas piadosas, porque hacía remontar las dinastías Faraónicas al año
5.285 antes de Cristo, es decir, antes del nacimiento oficial de Adán.
Clemente de Alejandría, Padre de la Iglesia del Siglo III, en su Stromatas hace un
estudio muy próximo a la realidad de lo que son y representan los diferentes tipos de
escritura Egipcia, y el propio Aristóteles, en el Tratado de Filosofía según los Egipcios,
se refiere a los jeroglíficos, que es más que probable que conociera perfectamente en
su dimensión de lengua sagrada porque escribe:

Los egipcios, habiendo conocido las formas espirituales, se expresaban por una
doctrina intelectual superior a los métodos humanos. Grababan estos conceptos
sublimes por medio de figuras, tornando las piedras de los muros de sus templos. Las
usaban tanto para todas las ciencias, como para todas las artes, con el fin de indicar
que el espíritu inmaterial lo había creado todo a partir de los modelos particulares de
cada ser.

Y Slosman añade: En todos los tiempos estos jeroglíficos fueron objeto de una
consideración respetuosa, porque estas imágenes no podían ser más que portadoras
de un mensaje celeste: El de la Ciencia Divina. Su significación simbólica sólo podía
ser, sin duda, mística e iniciática. Esto significa, sobre todo, que los jeroglíficos tienen
una base ideográfica, altamente espiritual, y que por esta razón la mayoría de los
signos no eran comprensibles para el pueblo.
Es decir, que existía un lenguaje popular que se leía en alta voz y que por consiguiente
era hablado. Fue llamado más tarde lenguaje Demótico. Por tanto, se ha de suponer
que el jeroglífico no era más que un lenguaje escrito destinado a la conservación de
la Tradición Original. (Jeroglíficos Multimedia)
De hecho, los conflictos en los que se sumergieron los sabios al aplicar a los textos el
método de Champollion, fueron enormes, porque además de ser totalmente
diferentes las interpretaciones entre unos y otros, generalmente los resultados son
incomprensibles. Los griegos llamaron a los jeroglíficos Lengua Sagrada. Podemos
entender, que es así, porque los primeros datan de Menes, y cuando los volvemos a
encontrar 4.000 años más tarde sobre la Piedra de Rosetta, los signos son
absolutamente idénticos.
 
En 4.000 años no se ha cambiado ninguno. Sin embargo, había dos lenguas habladas,
el Demótico y el Hierático, que en 500 ó 600 años sufrieron cambios enormes, hasta el
extremo de que al cabo de 1.000 años, ya no se comprendían.
Existen cinco diccionarios principales sobre jeroglíficos: Suizo, Belga, dos Franceses y
uno Inglés, y en todos ellos no hay dos palabras que sean comparables: Nadie traduce,
sino que cada uno interpreta a su manera las imágenes que ve. Los jeroglíficos son
iconografías diversas: Pájaros, Animales, Hombres, Mujeres, pero que constituyen una
lengua comprensible, real, original, tradicional.
 
Y si este planteamiento entra en colisión con lo tradicional. ¡Qué se le va a hacer! ¿Qué
se le va a hacer?.
Pues, sí se puede hacer: Volver a la humildad de la ciencia carente de Dogmatismos.
Abrirse a la verdadera ciencia, que en sí misma, estará siempre abierta a todas las
posibilidades. Acaso sea el momento en este tiempo cambiante de conocer el legado,
el mensaje, las instrucciones de nuestros antepasados.
 

EL GRAN CATACLISMO FINAL
 
Este dibujo aparece en los principales templos Egipcios y su importancia radica en que
permite leer sin la aportación de ningún texto escrito la totalidad de la escena
primordial del Gran Cataclismo, origen del hundimiento de AHA MEN PTAH, el Edén
desaparecido. La triada divina estaba a la cabeza de los evadidos, que se han
convertido en supervivientes de la Atlántida, originando gracias a Hor (Horus) una
dinastía de Faraones o hijos de Dios.
En primer lugar, se encuentra Nut, la reina virgen, madre de Usir (Osiris). Por haber
enviado al mundo al primogénito de Dios, sube al cielo desde donde protege a los
hermanos menores. Por esto, se identifica a la reina Nut, con la Vía Láctea. Aquí se la
ve con el cuerpo constelado de estrellas, formando un puente entre Oriente y
Occidente como El Gran Río Celeste.
Desde el oeste, lugar donde tuvo lugar la terrible catástrofe, el mar ha sumergido toda
la tierra del inmenso continente y sobre su superficie sólo quedan las Mandjit,
embarcaciones insumergibles concebidas para asegurar la supervivencia.
Sobre la barca de la izquierda se encuentra Osiris, con la cabeza vendada. La mitad
trasera de un león está apoyada sobre las vendas, representando el desorden. El
trastorno y la ruina que se ha producido durante el paso del Sol, en la constelación de
Leo en movimiento retrógrado. Al lado de Osiris está su hijo Horus, representado por
el halcón y portador del Sol. Porque, de su supervivencia depende el renacimiento de
los evadidos.
Como ha sido gravemente herido y apenas tiene un hilo de vida, la Cruz Ansata, Ank,
está ensangrentada, lo cual no ocurre con la que lleva Iset (Isis), la madre de Hor y
esposa de Usir. Ella lleva sobre la cabeza el alma de los escapados, simbolizada por
una pluma verde de avestruz. La Mandjit de la derecha, ha superado las dificultades
con la ayuda de un velamen de fortuna. Ha llegado a Oriente, a TA MANA, el lugar del
ocaso.
 
(Fuente: Maestro Viejo) 


Extraíodo del sitio del Sr, Mejía José

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