sábado, 27 de abril de 2013

LA ARQUITECTURA


CAPÍTULO VI


LA ARQUITECTURA

La arquitectura es, en esencia, un arte expositor como expresión de la conciencia
humana de protección cósmica.
Lo que el hombre construya, por medio de sus expresiones en este arte, es un
símbolo de su deseo instintivo de rodear, cubrir y proteger aquello que él estima. Este arte
difiere de las otras artes tridimensionales - el baile, la escultura, y el drama - en que él llena
y encierra espacio. Hay cierta utilidad en la naturaleza esencial de la arquitectura que
también la diferencia de las otras artes. Los edificios, para cumplir su razón de ser, deben
ser ocupados por algo o habitados por alguien. Así es que, de todas las artes, la arquitectura
es la menos abstracta, la más útil, y es la más básica para las necesidades de la humanidad.
Analogía - El azul del cielo y el castaño de la tierra son el cielo raso y piso de la
morada del hombre en este planeta, la vasta casa de nuestra vivienda física como expresión
creadora de Dios. Como quiera que todos comparten este cielo raso y este piso, el hombre
como una individualización de conciencia y como una “chispa del Fuego Divino”, debe
reproducir microcósmicamente este patrón como expresión de su Deidad. Así es que él
construye cielo raso y piso para encerrar el corazón de sus creaciones (hogar y trabajo) y el
de su veneración, la iglesia. Puesto que el hogar y la iglesia simbolizan el núcleo de la
conciencia humana, de la relación con la humanidad y con Dios, estos edificios han
perdurado desde tiempo inmemorial como los dos fundamentos esenciales del esfuerzo
arquitectónico.
La Divinidad de la humanidad es el átomo simiente permanente que perdura a través
de los ciclos de encarnaciones. La primera casa, que es construida para él, está dentro del
cuerpo materno antes del nacimiento. El cuerpo materno es la envoltura protectora con
alimento para el Ego que encarna. La matriz etérica es el “cuerpo externo” en el cual
vivimos durante la encarnación y nuestro cuerpo físico carnal tiene las cubiertas de la
estructura cutánea, esquelética y orgánica en las que está guardado como reliquia el átomo
simiente. El padre funciona en correspondencia con su compañera proveyendo el hogar
para proteger sus “dos seres más amados” y el hogar es una especificación de espacio en el
cual es perpetuada la vida de relación de personas magnetizadas mutuamente por
necesidades vibratorias específicas. Todas estas “construcciones” (la matriz etérica, el
útero, la envoltura física y el hogar) son la “humanidad” de aquello que es “arquitectura” en
el arte manifestador. El hombre nunca ha construido para él solo - él ha construido siempre,
como construye Dios, como una expresión de su octava de Protección Cósmica. Así como
el agua y subsiguientemente el aire fueron los “hogares” originales en los que nosotros
vivimos como involuciones físicas, del mismo modo el gran “mar de magnetismo eléctrico”
es el “hogar” de nuestra conciencia de relación y el ''hogar” es la expresión química
individualizada de la conciencia de relación del hombre enfocada en la octava generadora
del ser. Durante la encarnación, el hombre mora o puede morar en muchas casas; pero la
relación con otros seres humanos es la “vida de hogar” de su conciencia. Nosotros nos
sentimos en “nuestra casa” (y esto no es simplemente una figura retórica) con aquellos a
quienes amamos; nos sentimos “fuera de (nuestro justo) lugar” con aquellos a quienes no
queremos. Con aquellos que amamos nosotros - “construimos fácilmente” los
cumplimientos de la relación - en cualquier octava de experiencia o de conciencia.
Construir bellamente es expresar el amor. “Construir feamente” es acentuar (amontonar) -
las congestiones de la ignorancia del deseo en la conciencia; las construcciones resultantes
son “santuarios a la fealdad”. El hombre expresa lo “mejor de su arquitectura” cuando
construye (cualquier cosa) como una expresión de lo más elevado y mejor de su corazón y
mente. Los encumbrados capiteles de los templos y las catedrales son diseños que
simbolizan las aspiraciones espirituales del hombre hacia su “Edén perdido” - hacia el cual
retorna en las espirales hacia arriba del progreso evolutivo. Estos capiteles son variaciones
del diseño básico de la pirámide que discutiremos en este tratado.
Aquello que está íntimamente externo a nosotros es el reflejo exterior del edificio
interno. La conciencia - y nada más - es el material que nosotros usamos para construir
cualquier cosa, en cualquier octava, ciclo, o dimensión. El resultado de, la construcción
material es el efecto del modo en que el hombre ha impuesto su mente, talentos y
habilidades sobre sustancias maleables; y la mente, el talento y la habilidad, son todas
octavas de conciencia. El hombre impone su conciencia en las “materias del arte” para
incorporar sus conceptos de los arquetipos en el arte manifestador; él impone su conciencia
en las “materias de relación” como sus “incorporaciones de conciencia de relación”, para
desenvolver, proteger, y perpetuar aquello que está sin regenerar o regenerado en las
relaciones humanas. Nosotros podemos construir “cuevas para chacales y guaridas para
picaros” tal como podemos construir “hogares para los amados y templos para los
adorados”. Todos éstos, son, en sus miríadas de expresiones, una construcción con los
materiales de la conciencia.
Puesto que cada ser humano es una conciencia individualizada, nosotros somos los
constructores de todo lo manifestado en nuestras vidas. Por la encarnación servimos para
construir una nueva identidad para nuestros padres, así como ellos contribuyeron en la
construcción de un vehículo para nosotros. Cada hijo contribuye material de relación y
experiencia de relación para la “construcción” de sus padres como individuos y como
pareja. El hijo expresa su conciencia, ellos reaccionan; ellos expresan, él reacciona en los
años de su desarrollo y hasta tanto dure su relación con sus padres. El niño fue magnetizado
hacia sus padres por ley y construyó la cualidad particular de conciencia por sus ejercicios
como padre y como madre en encarnaciones pasadas. En otras palabras, sus padres son una
expresión quimicalizada de su conciencia de “padres”; ellos en un sentido y en relación con
él, son algo que él mismo ha construido. Cada ser humano es por lo tanto, el arquitecto de
su propia ascendencia. Esto está representado concretamente en el horóscopo por el
diámetro vertical de las cúspides de la cuarta y décima casas. La “paternidad o maternidad”
del arquetipo, la humanidad, es el diámetro zodiacal de Capricornio-Cáncer enfocados por
los arquitectos planetarios la Luna y Saturno, los “constructores de la forma” de nuestro
arquetipo vibratorio. Este diámetro es por lo tanto, complementado por el diámetro de
Aries-Libra así como el diámetro vertical de un horóscopo es complementado por el
diámetro horizontal del Ascendente y la séptima cúspide. Ilustración arqueológica
adicional: nosotros podemos considerar el mapa como el plano de un edificio, pues así de
arquitectónicos son los símbolos.
Un círculo con diámetros vertical y horizontal; los símbolos de los signos cardinales
en los puntos estructurales. Aries como el signo Ascendente. Conecte los puntos
estructurales con líneas rectas formando un cuadrado. Los cuatro ángulos rectos son las
“envolturas” de los ángulos formados en el centro por los diámetros de los puntos medios
de las casas fijas (Tauro, Leo, Escorpión y Acuario); los ángulos rectos de la cuadratura de
los signos fijos son las envolturas del ángulo central formado por los diámetros vertical y
horizontal. Los lados de los dos cuadrados son del mismo largo. Los puntos cardinales
bisecan cuatro semicírculos; los puntos fijos bisecan cuatro cuadrantes.
El círculo es a la vez, la idea perfecta de “Humanidad” en la Mente Divina, la
manifestación perfecta de esa idea en la forma, las objetivaciones perfectas de todas las
potencialidades inherentes en el Punto Central; por la perfección de su belleza él es el
símbolo arquetípico del Manto Dorado Nupcial que será usado por el arquetipo humanidad
en la aurora de la liberación de esta manifestación, o el que llevará puesto cada individuo
en el momento de su liberación. El Mando Nupcial es la morada perfeccionada del átomo
simiente; todos los seres humanos tienen una matriz etérica; pero no todos llevan puesta
una matriz hermosa; es el perfecto embellecimiento y pureza de esta matriz lo que
identifica el Manto Dorado, el resultado de toda nuestra construcción en la encarnación.
Se ha hecho referencia previamente de la convicción del autor que el círculo que
circunscribe el cuadrado cardinal y sus “líneas de fuerza” (la Cruz Cardinal), en
combinación con el Punto Central, es una “vista de pájaro (mirada desde arriba hacia abajo)
de una pirámide. El arquetipo humanidad abarca desde la inocencia - el estado de Espíritu
Virginal - hasta la mayor quimicalización por un proceso esferoidal hacia abajo desde el
punto en más y más dilatadas (separativas) vueltas circulares. La potencialidad esencial
perfecta permanece desde el principio hasta el fin, pero el hombre, encarnado y nuevo para
este plano, ve solamente la quimicalidad de la vida y de su propia naturaleza. El no conoce
su unidad con la vida y sólo la presiente oscuramente en sus sentimientos de convivencia
instintiva con otros seres humanos con los cuales está íntimamente relacionado por lazos de
relación sanguínea o afiliación de clan. El está conciente en su mayor parte de las
diferencias entre él y su padre, madre, y otras personas; más fuertes y más débiles, más
viejas y más jóvenes, varones y hembras, etc. pero sus semejanzas a otras personas,
prescindiendo de la apariencia interna, no son reconocidas hasta que los procesos
evolutivos hayan estado en efecto. Conocer la relación es estar conciente de la parte
“interna” de la vida humana, y esa conciencia es el comienzo de la sabiduría. La conciencia
de la humanidad en involución no se percata de la forma circular esencial del rayo de luz en
el cual camina; este es siempre circular, pero cuando “choca contra la pantalla de la
materialidad”, la conciencia humana aún sin desarrollar ve solamente el cuadrado, las finas
diferenciaciones entre las personas y no la unidad por la cual están todas afiliadas en
espíritu.
Las dos representaciones del cuadrado simétrico en nuestro mándala simbolizan la
estructura de la familia humana y el material del cual se construye esa estructura. La familia
es exteriormente el varón y hembra de la manifestación generadora humana; interiormente
es el masculino y femenino de la conciencia genérica. Los puntos estructurales de la
cuadratura de los signos fijos simbolizan los enfoques de los diámetros del amor del deseo
que es la sustancia alimenticia de la totalidad de nuestra vida humana de relación - el
equipo que nosotros usamos para construir cada casa de intercambio de relación. Los
puntos estructurales cardinales son los cuatro enfoques de la identidad humana - madura e
inmadura de varón y hembra-Padre, Madre, Hijo e Hija; también varón y hembra como
causante y reactor a los efectos de causas. Desde esta Cruz de la Polaridad de Identidad,
nutrida por los recursos del amor del deseo de los diámetros de los signos fijos distribuidos
por los diámetros asimétricos de las octavas de sabiduría de la cruz mutable, comienza la
espiral hacia arriba de la evolución. Mientras tanto un ser humano deba encarnar, él
participa en estas tres cruces, pero al grado que la identidad separativa sea transmutada en
unidad, el deseo en amor, y la ignorancia en sabiduría, se pondrán los cuadrados más y más
pequeños, aproximándose continuamente a la semejanza del círculo que a su vez, es la
exteriorización perfecta del más pequeño de todos los círculos, el punto. Usted puede
formar una imagen de esta desaparición del cuadrado trazando un círculo bastante grande
encerrando el cuadrado cardinal. Dentro del cuadrado trace un círculo, dentro del círculo
otro cuadrado, y así sucesivamente, hasta que las figuras queden tan pequeñas que ya usted
no pueda dibujar nada más pequeño. Recuerde que el “cuadrado” es un diseño arquetípico;
el “cuadrado cardinal”, “cuadrado fijo” y “cuadrado mudable”, son tres variaciones de un
diseño; fijo y mudable son sub-arquetipos del cardinal como diseño arquetípico de la
identidad y relación humanas. Así pues, al dibujar estos cuadrados más y más pequeños
dentro de más y más pequeños círculos, usted está representando realmente, en esencia, las
tres formas del cuadrado en todas las octavas evolutivas, cuando usted dibujó el primer
círculo para esta ilustración (y el cuadrado cardinal encerrado) usted representó a la
humanidad preparada para evolucionar; cada cuadrado y círculo sucesivo más pequeño, en
pares, representa una octava más alta - como los pisos de un edificio de forma piramidal. Si
usted puede trazar o imaginarse una pirámide cortada por planos horizontales uno sobre el
otro, usted obtendrá la esencia de cómo cada nivel espiroidal del círculo y la cruz es
análogo a los pisos de un edificio, cada piso conteniendo muchos cuartos en los cuales se
llevan a cabo diferentes actividades o en los cuales tienen lugar diferentes expresiones de
Conciencia. En este dibujo indique lo “primitivo” en el primer nivel y designe los distintos
niveles de la pirámide, cortados por planos, como representando diferentes períodos de la
historia durante los cuales obtuvieron los hombres progreso evolutivo notable. En cada
nivel en que la cruz cardinal de intercambio de relación humana, la cruz fija del recurso del
amor de deseo y la cruz común de destilación de sabiduría se encontrarán en conjunción, o
sincronización, con el ideal eterno que los envuelve e interpenetra. Con acercamiento al
punto superior (el punto central de la rueda astrológica tal como la conocemos) el amor y la
sabiduría se funden más y más y las cuatro identidades pierden su cualidad separativa y se
sumergen más y más en el ideal de relación de fraternidad, que es lo que nuestra afinidad de
unos con los otros realmente es. Todos nosotros somos fraternales el uno con el otro,
porque somos los “hijos e hijas” del Padre - Madre de Dios -. Nuestra cualidad de hijo o de
hija es nuestra naturaleza esencial bipolar “varón-hembra” sólo pertenecen a nuestra
naturaleza cuando estamos encarnados, y en las octavas superiores del ser se aplica
solamente a nuestro estado espiritual generador y los poderes de bipolaridad se funden
cuando la conciencia perfecta del “amor único” es alcanzada. Estamos concientes de los
“amores” mientras estamos en los niveles inferiores de la espiral hacia arriba -
identificamos la existencia del amor con la existencia de otras personas en nuestras vidas y
experiencias. Realmente el amor es un aspecto del círculo y está omnipresente en perfecta
pureza en todos los niveles del ser. A medida que la parte superior de la pirámide es
aproximada, la “separatividad de los amores” es trascendida y el punto en la parte superior
de la pirámide - la extremidad de la espiral hacia arriba - es la conciencia perfecta de la
unicidad del amor como Atributo Divino. A medida que la sabiduría es destilada de las
experiencias en la espiral, las congestiones de temor y de odio son disipadas por la luz de la
razón y el entendimiento, las cuales a su vez son las iluminaciones de la mente por el poder
del amor y la inspiración de la belleza.
Haga una copia de una rueda de doce casas, conecte los puntos de las cúspides en
orden, por líneas rectas, creando doce triángulos isósceles. Cada uno de estos triángulos es
la mitad de un triángulo equilátero, cuyos brazos son cúspides de casas alternadas. Hay dos
grupos de estos equiláteros: aquellos de las trinidades de fuego y de aire y los de las
trinidades de tierra y de agua. Considere el “equilátero de Aries” como: “Aries maculino y
Tauro femenino” y así sucesivamente alrededor de la rueda. Estos equiláteros, tres de cada
elemento genérico, teniendo polaridad por la división en dos partes iguales, son las
verdaderas casas básicas de la rueda en cuanto concierne a la conciencia genérica. Debido a
que cada una de las doce casas mundanas enfoca los principios de uno de los signos
zodiacales, nosotros reconocemos que ellas son especializaciones de las secciones
genéricas dobles de cada trino. Obtenga este cuadro dibujando cuarto ruedas y tiñendo de
negro (en cada una) los tres signos de un elemento y el signo subsiguiente. (Hay mucha
materia en qué pensar en esta representación de las casas como divisiones genéricas de
experiencia). La apariencia corriente de las doce casas pinta un cuadro mucho más objetivo
de experiencia por ciclos durante los años de la encarnación. Ellas son, en cualquier forma,
cuartos en un piso particular del edificio de su vida. Al grado de congestión que estén los
elementos vibratorios de su mapa se verá usted “viviendo en un piso inferior del edificio de
su vida”.
Considere su horóscopo como el plano de un piso de la mansión evolutiva que usted
habita ahora. Su mapa representa simbólicamente su potencialidad para ser un arquitecto
espiritual; los contenidos de su rueda representan los materiales anímicos que usted está
usando para construir su pirámide - su Manto “Dorado - el compuesto de lo mejor de su
conciencia destilado de todos los previos niveles de experiencia y de realización. Hágase
más conciente que nunca de la belleza del arte arquitectónico, aprecie los valores estéticos
de las mansiones lujosas y, filosóficamente, hágase más y más conciente que nunca de su
significación para la experiencia humana.

***

del libro " Estudios de Astrología VI ", de Elman Bacher

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viernes, 26 de abril de 2013

EL COLOR




CAPÍTULO V


EL COLOR

El color es el atributo de la Manifestación de la Perceptibilidad. Puesto que el
Universo manifestado es el vehículo o instrumento del Espíritu, tiene que ser concebido y
luego percibido antes de que pueda ponerse en uso. Nosotros como “chispas del Espíritu”
en forma manifestada, nos percatamos de este instrumento por medio de nuestra facultad de
la vista. Los otros sentidos son medios por los cuales completamos nuestra percepción, pero
mediante la vista “damos el primer paso”.
Por lo tanto, el color, como “perceptibilidad” (nosotros vemos las “cosas” como
“parches de color”), tiene una gran significación con respecto a la naturaleza oculta de la
manifestación. Si nosotros estamos aquí para desplegar conciencia de los principios de la
vida, debemos aprender acerca de las funciones de las cosas materiales y también sobre lo
que ellas significan como quimicalizaciones de arquetipos. Comprender la naturaleza de
una cosa material así como su función es comprender el propósito de su arquetipo;
comprender el propósito de un arquetipo es comprender hasta cierto grado, un principio de
vida. Los arquetipos, en conjunto, son las manifestaciones primordiales de la vida; la vida
del arquetipo es el “ciclo de vida” de su quimicalización manifestada. “Arquetipo y
manifestación es la referencia más directa que podemos hacer a la Ley Cósmica de «causa
y efecto»”.
Después de centenares de encarnaciones estamos tan acostumbrados a aceptar los
colores del mundo que nos inclinamos a olvidar (si es que los hemos conocido) la
significación de este atributo en el ciclo de vida de las cosas manifestadas. Puesto que todas
las cosas afectan y son afectadas por todas las demás cosas, ¿será posible que el color
represente un aspecto de la naturaleza del intercambio universal vibratorio? Los colores son
emanados y se responde a ellos; afectan las cosas que reaccionan a ellos y son afectados por
las cosas que actúan sobre sus formas quimicalizadas. Por lo tanto si tuviéramos “ojos para
ver”, podríamos estudiar este aspecto de la emanación vibratoria de las cosas manifestadas
y aprender sobre la naturaleza y significación de sus arquetipos: sus realidades.
El estudio del color siempre ha ocupado un puesto en aquellos acercamientos por
los cuales los seres humanos han tratado de comprender la naturaleza interna y externa de
su propio arquetipo, la humanidad, y el de las otras octavas de manifestación. Puede decirse
con alguna justificación que el estudio de la vida es el estudio de la vibración, la cual es la
acción esencial de la vida. Los Grandes Seres que nos enseñan actúan para encender en
nuestra conciencia la percepción de la vibración porque ellos saben que la materia no es
una “cosa muerta”, sino la manifestación de algo eternamente vivo, pulsando rítmicamente,
liberando y realizando sus potencialidades eternamente, pero jamás cambiando en su
esencia.
Puesto que en este estudio nos concierne el color como un factor en la expresión del
arte, la simbología astrológica y las verdades concernientes a la naturaleza del arquetipo, la
Humanidad, recordemos en parte lo que se ha dado como instrucción perteneciente a los
colores del aura humana. El autor, aún no cualificado, nunca ha tenido la experiencia de
percibir el aura humana, pero varios de sus conocidos y quizás muchos de ustedes,
estudiantes, la han tenido. El hecho realmente destacado en la información trasmitida por
esta experiencia es el atributo del color de este cuerpo vibratorio. Prescindiendo de la
extensión, brillantez o la opacidad, se sobreentiende que el color se ve en toda aura. En
verdad, sin el atributo del color, el aura no podría ser vista en absoluto, y menos ser
estudiada y analizada; aunque su poder puede ser “intuido” por las personas sensitivas a
través de sus reacciones a la cualidad vibratoria del aura de la persona. En otras palabras,
aquello que es intuido (por reacción del sentimiento) es lo que se ve clarividentemente
como color del aura.
El compuesto de cuerpos etéricos de la estructura humana es una de las muchas
formas del estado arquetípico “matriz”; otra forma de “matriz”, es el aire, en el cual todos
estamos envueltos; otra forma más, es el agua (gestación), lugar de manifestaciones
generadoras. Se dice que el aire y el agua no tienen color. No obstante, si el aire y el agua
no poseyeran hasta cierto punto, el atributo de vibración del color, ¿cómo podría la luz ser
dirigida a través de ellos?, ¿cómo podrían ellos reflejar color?, ¿cómo podrían las colores
percibirse a través de ellos? Existe una máxima oculta que para poder manifestarse en
cualquier plano, es necesario un vehículo adecuado; ¿cómo puede entonces el color
manifestarse en y a través del aire y el agua, si ellos como “elementos no poseyeran en su
naturaleza esencial, aquello que corresponde a la naturaleza del color? ¿Será que la
cualidad incolora del aire y del agua es el único color blanco verdadero que existe y que
aquello que nosotros designamos como “blanco puro”, corresponde a lo incoloro, del
mismo modo que el cuerpo físico corresponde a la matriz etérica? ¿O es como cualquier
manifestación realizada, correspondiendo a su arquetipo, como una rosa en la completa
hermosura de su madurez perfecta corresponde al “arquetipo de la rosa” o así como el más
altamente evolucionado espécimen de una especie animal correspondería a su arquetipo
grupal? (¡materia para pensar!). El color es verdaderamente uno de los misterios de la
manifestación porque por él, la divina esencia de las manifestaciones es percibida en una
forma especializada. El color corresponde al diseño, así como una verdad filosófica
corresponde a la ceremonia o ritual que la transmite simbólicamente al conocimiento
interno de la humanidad; así como el amor entre marido y mujer corresponde a la
encarnación de un niño; como la aspiración corresponde al servicio.
Debemos usar analogías:

Si consideramos lo incoloro del aire y del agua como color blanco arquetípico (y
como tal, el “símbolo del color de lo Desconocido”, de lo Infinitamente Subjetivo),
entonces lo más puro de lo que llamamos “blanco” es el blanco manifestador. Este, a su
vez, y por correspondencia, es el color del Padre-Madre Dios en su esencia y en sus dos
expresiones de “Espíritu Virginal” y “Conciencia Perfeccionada”. (¿Por qué asociamos el
“blanco” con la pureza?) La pureza es “lo indiferenciado”, la inocencia no es refractada por
la experiencia”; la perfección es la realización de la unicidad (unidad). Todo lo que
describamos como “perfecto” es realizado, armonioso, y completo en la relación de sus
partes entre sí y con el total. El blanco es “inocencia antes de la refracción de la luz” y la
“perfecta re-unidad después de la refracción”. En su relación con los colores del espectro, el
blanco simboliza la relación entre la conciencia perfeccionada y la diferenciación de las
cualidades anímicas que nosotros designamos por medio de las palabras valor, paciencia,
integridad, etc. En relación al negro, el blanco es fuente espiritual y el negro es completa
“quimicalidad” de las emanaciones de la fuente. Considere esta analogía: El blanco
arquetípico es causalidad universal; el blanco manifestador es bipolaridad universal; el
negro es lo más denso de la quimicalidad universal. El negro es un tema muy interesante de
consideración y estudio y un tanto fascinante, para meditaciones filosóficas. Ha sido usado
(el pobre) durante edades para simbolizar los conceptos humanos del infierno, la muerte y
el mal - en resumen, el símbolo del color del Diablo. Nada menos que una injusticia. El
negro como “color” en el universo material, es la compresión del castaño (el compuesto de
todos los colores del espectro) y el castaño es el símbolo del color de la tierra productiva -
nuestro hogar en la encarnación. El negro es pues la congestión de fuerzas de vida
productivas, pero la congestión no significa muerte en el sentido absoluto - la congestión
es una pequeña muerte que puede, debe y ha de ser redimida. El color que podría
simbolizar la muerte absoluta tendría que corresponder al blanco arquetípico, así como el
negro corresponde al blanco manifestador. Y tal “color” no existe, porque el negro es el
“punto medio” entre blanco y blanco. El aspecto de cuadratura (congestión) entre dos
planetas en un horóscopo representaría dos colores que por su relación tienen el efecto de
“ennegrecimiento” del matiz de cada uno - ¿no ha visto usted “rojo negruzco” o “verde
negruzco”? Estos matices representan grados de congestión de potencialidad de color hacia
un punto común de “estatismo”. El negro no es reconocible como el “rojo o verde” o
cualquier otro color - él es la densidad extrema (la vibración ínfima) de todos los colores,
así como el blanco manifestador es la extrema redención de los poderes del color. En el
“Infierno de la Divina Comedia” de Dante, la región más baja de este lugar infortunado y
representada como un lugar de lo “perdido para siempre”, “fuera de toda esperanza”,
“imposible de redimir”, “absolutamente ninguna potencialidad”, “negación total” y
“completamente inanimado”. Es cierto, se nos dice, en la filosofía oculta, que hay unos
pocos miembros de olas de vida que se congestionan a tal grado que no pueden progresar
con los otros en su “ola” particular; pero se nos instruye también que, no importa cuánto
tiempo se les mantenga negros, finalmente ellos comienzan de nuevo con otra “ola” y así
progresan hacia la realización. Así pues, el “infierno”, como lugar de los totalmente
perdidos, es una ilusión, un falso concepto de la vida. Nosotros creemos que la
“misericordia de la vida” (o del Padre-Madre Dios) está expresada en la verdad que todas
las potencialidades han de ser redimidas eventualmente - nadie ni nada ha de “ser separado
y descartado para siempre”. El color negro podría, pos supuesto, simbolizar el estado de
“congestión a tal grado que el progreso quede inhibido por cierto tiempo”, pero el progreso
eventual será representado por la liberación (en un nuevo ciclo) de las potencialidades
congestionadas del negro. Sus aspectos astrológicos se aproximarán a la “negrura del color”
al grado que las cuadraturas estén aproximándose a los 90° exactos y sean exoneradas por
la ayuda de sextiles y trinos. Al grado que las cuadraturas sean removidas de los 90° será su
color más evidente. Al grado que sus planetas formen trino, así, resplandecerán sus colores
planetarios con esplendor, poder y belleza.
El autor no presume de presentar “verdades absolutas” en estas representaciones de
color simbólicas; sin embargo, nosotros como estudiantes de astrología nos acostumbramos
tanto a ver el arte astrológico representado por medio de “marcas negras sobre papel
blanco” que olvidamos el valor de “pensar cromáticamente”. Puesto que estamos bregando
con los espectros de diseños y vibraciones debemos ejercitar de cuando en cuando nuestras
mentes sobre los colores implicados en los símbolos trazados; estos “colores implicados”, a
la vez simbolizan los espectros de la conciencia y experiencias humanas, y debemos
percibir gradualmente si vamos a desenvolver nuestra comprensión de “cualidades de
localización”, “cualidades de relación” y la “naturaleza arquetípica de los planetas como
enfocadores, de los signos zodiacales. Un poco más de alimento para pensar: El blanco
arquetípico según se “manifiesta en las cinco octavas de color de tres octavas del punto, la
línea, y el círculo de la simbología astrológica:

Las cinco octavas manifestadas del blanco arquetípico son:

1) El Blanco Manifestador;

2) Gris (neutral);

3) los Colores del Espectro;

4) El compuesto de éstos, el Castaño;

5) La congestión de éstos, el Negro.

Las tres octavas de la línea, del punto, y de los círculos son:

1) Cósmica (lo desconocido;

2) Solar (Padre-Madre Dios);

3) Humana (el Gran Mándala del Arquetipo, la Humanidad, y el mándala personal
del horóscopo individual).

1. Cósmica - El punto, la línea y el círculo de la ideación cósmica; el centro es el
blanco arquetípico; la línea del Ascendente es el blanco manifestador y el punto del
Ascendente es el gris neutral, la abstracción del castaño y el “compuesto” de los extremos
del blanco manifestador y del negro. Nosotros no podemos conocer la extensión de .aquello
que es manifestado por lo Desconocido, de modo que su “presencia” en el punto del
ascendente debe ser lo indefinido, neutral, lo ilimitado del gris. El Gris es “ilimitado”, él
combina y se mezcla con todos los colores y es más que ningún otro “matiz” aquello que
puede trasmitir un sentido de la manifestación indefinida, infinita, sin enfocar nada pero
simbolizando “Todo lo que es”.
2. Solar - La acción manifestadora del Padre-Madre Dios; el centro es el blanco
manifestador; la línea del Ascendente sé modula desde el blanco manifestador a través del
gris y del castaño (compuesto de todos los colores del espectro) hasta el punto del
Ascendente que es negro; el punto Ascendente negro simboliza la manifestación
quimicalizada total, hasta el grado más denso de este sistema solar; en el negro se hallan
todas las expresiones incoloras que son inherentes simbólicamente en la naturaleza de
todos los seres de este sistema y que deben ser “liberadas” como símbolos de color
específicos de gradaciones de conciencia durante la evolución de estos seres en ciclos de
encarnación.
3. Humana - (A) El Gran Mándala Astrológico del arquetipo Humanidad; el centro
es el blanco manifestador, la línea Ascendente modula desde el blanco a través del gris y
del castaño; el punto Ascendente, el “Yo Soy” del arquetipo individualizado es el rojo, el
primer color cardinal que corresponde a Aries, primer signo cardinal del mándala. Las tres
variaciones del “Yo Soy” de la Humanidad son las cúspides (en la dirección de las agujas
del reloj) de la décima, séptima y cuarta casas; la totalidad de estos cuatro “Yo Soy” es el
Yo Soy de la familia human básica; procreadores varón y hembra, engendrados varón y
hembra; varón y hembra de causalidad y varón y hembra de reacción a, o efecto de, la
causalidad. Como quiera que los científicos que estudian y analizan el color nos dicen que
hay cuatro sentidos de los colores primarios básicos (rojo, amarillo, verde, y azul), nosotros
atribuiremos cada uno de éstos a un punto cardinal del Gran Mándala: Aries, rojo;
Capricornio, amarillo; Libra (complemento de Aries), verde; y Cáncer (complemento de
Capricornio e iniciador de la última Trinidad del espectro genérico), azul. La trinidad de
fuego será representada por gradaciones desde el rojo puro a través del anaranjado; la de la
Tierra, el amarillo a través de sus matices más oscuros hasta el aire - verde (en sus
modulaciones, al agua) azul - continuando hasta completar el espectro en Piscis, en la
púrpura, símbolo del color de las cualidades divinas y el último color del orden básico del
espectro. Este es un acercamiento. Usted puede descubrir otro o muchos otros. Pero -
¡descubra algo!.

3. Humana - (B) El horóscopo personal de un ser humano individual. En la
humanidad aún no evolucionada, el centro es el rojo de la sangre; en la humanidad en
evolución, es el rojo del “Yo Soy” individualizado mezclado con la redención del color
blanco; la línea del Ascendente modula a través del gris y del color del rayo hasta el color
que puede ser identificado con el regente planetario del signo Ascendente. Este color
representará la variación temporaria (para esta encarnación) del rojo - blanco del centro. El
color del rayo - es un “básico” para cada ser humano durante la totalidad de su progreso
evolutivo en la encarnación. El conocimiento filosófico u oculto revela tarde o temprano la
naturaleza del rayo de uno y el color que le pertenece. Podemos suponer que, en casos de
seres humanos no evolucionados, el color del punto Ascendente puede ser el castaño de la
Tierra que será redimido y diferenciado a medida que la persona comience su evolución
espiritual. En los horóscopos individuales de seres humanos, la negrura puede estar
implicada, como se indicó anteriormente, en aspectos planetarios congestionados, pero
nunca en el punto Ascendente.
Existen probablemente tantas “soluciones” a este estudio del color en la simbología,
como personas que lo estudian. Pero cuando nos desembarazamos de las limitaciones de la
reacción del sentimiento personal a los colores estamos más capacitados para enfocar
nuestra conciencia de los colores como factores en la simbología abstracta - para
correlacionar la esencia de la vibración del color con los fundamentos de las figuras
simbólicas. Otro acercamiento para estudiar los “colores básicos” en un horóscopo
individual es sintetizando las posiciones planetarias por el “dispositor” - y crear una
combinación de las posiciones planetarias por ubicación de signo. En semejante síntesis
todos los planetas dignificados trasmitirán un sentido de la mayor pureza de color, aquellos
en detrimento (opuestos a los signos dignificados) son “neutralizados” hasta cierto punto y
sus colores se acercarán a una mezcla con gris. También, para correlacionar el color con el
diseño estudie su mapa desde el punto de vista de ver cómo sus agrupaciones planetarias
forman patrones específicos - una gran cruz, un gran trino, una cuadratura con la
alquimicalización de un planeta por un tercero con el cual forma sextil. Su horóscopo es, en
cualquier forma o arreglo, en blanco y negro, una abstracción de un cuadro pintado en
símbolos. Fíjese en los planetas que están más al norte, sud, este y oeste - ellos son puntos
estructurales en su “Astro-retrato”; los aspectos de oposición son “verticales, horizontales y
diagonales” en su retrato, etc. Pero hágase más conciente de la importancia de colorear
mentalmente símbolos astrológicos - es un ejercido de lo más valioso y beneficioso de sus
poderes intuitivos.

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del libro " Estudios de Astrología VI ", de Elman Bacher

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