jueves, 2 de febrero de 2012

Reflexión para la luna nueva del 23 de Enero de 2012





Reflexión para la luna nueva del 23 de Enero de 2012

Sucede en 2º 42’ de Acuario.

La lunación actual tiene lugar en un signo de aire y fijo. Esto equivale a decir intención sostenida, lucidez y también comprensión de las fuerzas más sutiles, llamémoslas éteres, matriz energética, bioenergética o como nos plazca. Las diferencias en la concepción intelectual significan que la realidad es compleja para la mente, llena de matices, y se le aparece con múltiples caminos. Si vamos más allá, para la mente es sumamente difícil concebir una realidad sin caminos, una realidad no moldeada y reinventada por ella. La persona que sepa mirar el mundo sin proyectar en él sus contenidos mentales percibe un universo nuevo. Mientras el ojo está preocupado por generar sus propias lágrimas, ya sean de dolor o de alegría, no se enfoca adecuadamente en la realidad. Este ojo no es clarividente aún. Y la comparación nos sirve igualmente para la percepción cerebral, e incluso para la percepción de las energías sutiles. Verdaderamente hay que dejarlo todo (“todo” nuestro pequeño mundo ilusorio) para luego hallar el todo. Una sugerencia para el aspirante que busca percibir la realidad más profundamente podría ser: simplemente, observa. Dos palabras sencillas, ¿verdad?

Acuario es el porvenir evolutivo. Llegará, en cuanto que estado interno, a quien haga por entrar en él, aunque no llegará como un regalo por ver pasar las oportunidades sin aplicarnos a ellas.  Desde el punto de vista de la observación del cielo, faltan unos siglos para que el Sol entre por precesión en Acuario. En nuestro tiempo  ya hemos alcanzado los diez últimos grados antes de su llegada, la sombra de Acuario presente en Piscis. Y esta zona de influencia nos ha impulsado en los últimos cien años de la manera que conocemos. Mucho ha cambiado en el mundo humano, y mucho más queda por transformar. Podemos tomar esta circunstancia astrológica como orientación respecto al ritmo externo de los acontecimientos. Mas no nos hemos acercado al esoterismo para aprender muchos conceptos apasionantes e  ignorar después el ritmo interno de cualquier proceso, sea macro o microcósmico.

En realidad, una pequeña parte de la humanidad ya entró en la vibración de Acuario hace tiempo y ahora ayuda a la mayoría. Lo quiso, osó,  y encontró el camino para una conciencia más amplia. Todas las puertas se abren a quien llama adecuadamente. Otras personas se están acercando considerablemente en el momento actual. Pensemos en términos de un reloj interno, no de uno externo. El primero es el único determinante. Si comenzamos a vivir en términos acuarianos, la energía seguirá a nuestro pensamiento con la misma intensidad que la naturaleza despliega en sus diversos fenómenos. Nos sentiremos más y más fuera del tiempo tal como lo hemos concebido hasta ahora. La eternidad nunca fue aburrida. Lo único aburrido es la pérdida del enfoque lúcido; por ejemplo, vivir el presente en términos del pasado, o de un futuro que nunca acaba de llegar, al menos no como lo imaginábamos o deseábamos.

Puesto que existe una tarea, existen unas configuraciones astrológicas de cuadratura que indican dónde hallarla. Las cuadraturas a Júpiter en Tauro y a Saturno en Libra nos dicen que dedicamos excesiva energía a mantener algo que ya no se sostiene evolutivamente. Podemos aplicar esta idea a lo social tanto como a los intereses  individuales.  Si nos preocupa la sociedad, realmente habremos de dilucidar qué merece la pena conservar y cuánto es un obstáculo al progreso y felicidad colectiva.  Otra consideración pertinente es la necesidad de ir a la raíz de las circunstancias limitantes  y luego aplicarnos a darles nuestras soluciones. En este proceso habremos de desplegar  paciencia  con el entorno, pues el cambio de alguien no implica la transformación  instantánea de otras personas o contextos sociales. Proyectar en otros nuestros ritmos de cambio  supone egocentrismo, no servicio altruista. El universo tiene sus tiempos propios y nos halaga pensar que coinciden con nuestras apreciaciones personales. No tiene por qué ser así.  Sin ir más lejos, pensemos en la libertad de los demás, o pensemos en  los años o en las largas vidas  en los que nos hemos resistido a la renovación mientras otras hermanas y hermanos obraban facilitando nuestros procesos individuales de cambio, sin impacientarse ni irritarse por las oportunidades perdidas y con fe en nuestra capacidad de mejora. La eternidad despliega mucha paciencia, tanta como creatividad y optimismo.

Esta lunación resuena con el eclipse solar de noviembre, el que nos invitaba a establecer un  hábito renovador. Este hábito consiste en una transmutación mentalmente activa de lo que consideramos malo en aquello que consideramos bueno. Para conseguirlo, buscaremos el bien en todo, y viviremos los acontecimientos cotidianos en esa clave. El primer paso reside siempre en nuestras percepciones y juicios.  De nuevo la influencia de Urano, regente de Acuario, uno de cuyos sobrenombres es el Despertador, se abre generosamente a quien la quiera ejercitar.  Urano no nos pide que prendamos fuego material al mundo.  Lo que nos pide es soltar nuestro lastre interior, quemar nuestros propios muebles viejos e inservibles, prender fuego a nuestro mundo personal obsoleto. Urano es una luz inicialmente cegadora que después nos permite ver con más claridad el bien que podemos hacer en este presente que individual y colectivamente hemos generado.

Que la luz os acompañe.
El equipo de Luz interna.
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