sábado, 30 de marzo de 2013

EL ASCENDENTE



CAPÍTULO V


EL ASCENDENTE

Estudiantes, esta es una exposición sobre ustedes.
La horizontal izquierda de la rueda, horoscópica, extendiéndose desde el centro de
la circunferencia, es la salida de usted de los planos internos - como una expresión de la
idea que llamamos Humanidad - a la objetivación en la encarnación; el punto Ascendente
es su aparición en este plano a la hora de su nacimiento.
Cuando usted emitió su primer grito, usted decía: “¡Mirad, Mundo, aquí Estoy Yo
de nuevo!”, ese grito fue su “aurora”, la Luz vuestra apareciendo en el mundo de otras
Luces humanas como ha aparecido muchas veces en el pasado. Usted vino a expresar una
cualidad más brillante y más clara de su Luz que nunca antes, y aquellos que lo recibieron
con Amor lo hicieron en verdad por la promesa inherente en vuestra Luz para el
mejoramiento de la Vida humana durante los años de su encarnación. Cada encarnación es
una expresión del amor y de la fe de la Humanidad hacia la Luz que es su Origen y su
Morada.
Su encarnación recibió la nota clave vibratoria del signo zodiacal que cubre el punto
Ascendente de su horóscopo. Cada uno de los doce signos es uno de los tres aspectos
(Seidad, Amor, Sabiduría) de la dimensión de Polaridad (Positiva/Negativa) en concepto de
Generó (Masculino/Femenino). Y - el propósito vibratorio principal de un ser humano en la
encamación es cumplir lo mejor que pueda, la potencialidad del signo Ascendente a través
del capitulo de experiencia y la ubicación vibratoria del planeta que rige al signo
Ascendente -. (Por ubicación vibratoria se da a entender el signo en el cual está colocado
ese planeta); la cualidad de la expresión está indicada por la naturaleza del planeta que lo
“disposita”; si el regente está en Tauro o Libra, está “dispositado” por Venus; en Acuario,
está “dispositado” por Urano y así sucesivamente.
Haga tres mándalas, uno para los signos cardinales, uno para los signos fijos y otro
para los signos comunes. Esto se hace trazando tres círculos; cada uno tiene los símbolos de
una de estas tres clasificaciones de los signos tal como aparecen en su orden zodiacal; los
puntos de los signos son conectados por líneas rectas, dándonos las tres variaciones de un
cuadrado.
Los signos cardinales con los puntos decisivos en nuestro recorrido alrededor de la
rueda desde el punto Ascendente; ellos representan los cuatro puntos básicos de los
cambios de estación durante todo el año y representan también los cuatro puntos básicos de
la estructura de la relación humana: la masculina-femenina de los padres
(Capricornio/Cáncer) y la masculina-femenina de aquello que es engendrado por los padres
(Aries/Libra). Las personas que tienen un signo cardinal en el Ascendente (a menos que
haya intercepciones y que también el signo Ascendente esté en la duodécima cúspide) han
llegado a esta hora para tomar una “nueva dirección” en su evolución - su signo Ascendente
inicia una nuevo cuadrante del zodiaco para el cuadrante de las tres primeras casas -.
(Aquellos que tienen el signo Ascendente cardinal también en la duodécima cúspide están
simplemente continuando aquello que fue inaugurado como punto crítico en la encarnación
previa).
Cada uno de los cuatro signos cardinales es el aspecto de la “Seidad” del elemento a
que pertenece: Aries-Fuego; Cáncer-Agua; Libra-Aire y Capricornio-Tierra. Aries y
Capricornio son los “signos varones” de los cuales Aries es el masculino y Capricornio el
femenino; Cáncer y Libra son los “signos hembras” de los cuales Libra es el masculino y
Cáncer el femenino.
Los signos fijos son el “aspecto del Amor” de los elementos - siendo cada uno el
quinto signo desde el cardinal de su elemento -. En paralelo: Aries-Leo; Capricornio-Tauro;
Cáncer-Escorpión y Libra-Acuario. Puesto que todo horóscopo es el resultado del ejercicio
de la conciencia en la pasada encarnación y nosotros realmente damos “vuelta tras vuelta a
la rueda” a través de nuestras encarnaciones, vemos que desde un punto de vista evolutivo,
Leo es el primer signo fijo, Escorpión el segundo, Acuario el tercero y Tauro el cuarto. En
un mándala con los doce signos en orden - desde Aries alrededor de la rueda - trace cuatro
líneas rectas como sigue:

1) de Aries a Leo (cúspide de la primera a la cúspide de la quinta);
2) de Cáncer a Escorpión (cúspide de la cuarta a la cúspide de la octava);
3) Libra a Acuario (cúspide de la séptima a la cúspide de la undécima); y
4) Capricornio a Tauro (cúspide de la décima a la cúspide de la segunda).

De esta manera vemos una “película” del eslabonamiento entre una encarnación y la
siguiente, ya que la línea que conecta a Capricornio con Tauro retrocede al ciclo zodiacal a
través de la décima, undécima, duodécima y primera casas. En realidad nosotros no vamos
repetidamente alrededor de un círculo; nosotros nos desenvolvemos a través de un proceso
espiral de una “octava” a la octava superior; cada “octava” nos trae más y más cerca del
“retorno al Centro” que es nuestro “Edén perdido”; en verdad, nosotros somos reabsorbidos,
en la Conciencia, en nuestro Origen.
Los signos comunes son el aspecto de Sabiduría de los elementos, porque cada
signo común es el noveno desde su signo cardinal inicial. Ahora tracemos en el mándala en
consideración otras cuatro líneas rectas como sigue:

1) De Leo a Sagitario, cúspides de la quinta y novena;
2) de Escorpión a Piscis, cúspides de la octava y duodécima;
3) Acuario a Géminis, cúspides de la undécima y tercera; y
4) Tauro a Virgo, cúspides de la segunda y sexta.

Ahora tenemos la representación de los cuatro elementos, en sus aspectos trinos, los
aspectos de la Seidad, el Amor y la Sabiduría de las dos “expresiones” de Polaridad y las
cuatro “combinaciones” de Género. Aplique esta fórmula a su signo Ascendente y forme
una imagen clara de la “cualidad trina” y la “cualidad de género” de su signo.
Su planeta regente es el significador del enfoque, y expresando la vibración de su
signo Ascendente y su Principio, representa una función básica que usted debe cumplir en
esta encarnación. Sin embargo, usted tiene otro regente que está correlacionado con su
regente planetario: ese es el planeta que “disposita” a su regente; podemos denominar este
planeta como el “regente vibratorio” de su mapa, puesto que es a través de su cualidad
genérica que su regente planetario debe expresarse. (Por supuesto, a menos que el regente
planetario esté en su propio signo de dignificación, en cuyo caso es regente “doble”).
El requisito ambiental para el desenvolvimiento y la realización de las
potencialidades de su personalidad está indicado por la casa en que está colocado su regente
planetario. El estudiante de astrología debe aprender las palabras-clave de cada casa para
que conozca dónde ha de cumplirse progresivamente su “esencia” personal. No importa
adonde vayamos en este plano, llevamos con nosotros nuestro horóscopo entero dentro de
nosotros mismos, por la sencilla razón de que el horóscopo es la representación de nuestra
conciencia y nosotros no podemos escapamos nunca de nuestra conciencia. Nosotros
podemos sin embargo, permanecer establecidos en los requisitos de nuestro regente
planetario si percibimos que cualquier lugar o asociación con cualquier grupo de personas
contiene posibilidades para ejercitar las potencialidades del regente planetario. El hombre
debe utilizar el plano físico. Él no debe ser utilizado por éste; pero se congestionará y se
limitará en él si no establece su conciencia propia representada por la combinación de las
cualidades del signo Ascendente, el regente planetario cualificado por su “dispositor” y su
significación por ubicación en cierta casa.
El diseño astrológico nos demuestra una cosa extraña y maravillosa - la llamada
“base psicológica”: la cúspide de la cuarta casa del mapa natal -. Esta cúspide, desde un
punto de vista oculto, puede estudiarse por la Ley de Causa y Efecto como la significadora
de una condición que enlaza esta encarnación con la pasada - así demostrándonos cómo
podemos fortalecer nuestro sentido de “continuidad” de la encarnación pasada a la
presente-.
Recordemos primeramente, que nosotros encarnamos sin ninguna percepción de lo
que provenimos; el supra-consciente lleva todas nuestras memorias del pasado y la
“revivificación” de estas memorias es lo que nos hace posible relacionarnos
conscientemente con cierto nivel de nuestro ser vibratorio que está íntimamente conectado
con nuestras memorias de progreso logrado en la encarnación pasada. Veamos ahora cómo
puede representarse esto abstractamente como un Principio de Vida:
Un mándala conteniendo solamente las cúspides de la duodécima y primera casas;
coloque el símbolo de Piscis en la duodécima y el símbolo de Aries en la primera; conecte
los dos puntos en la circunferencia por una línea recta. Este es el cuadro esencial del
residuo de ideales irrealizados que hicieron necesaria la presente encarnación. Añada ahora
la vertical inferior - la cúspide de la cuarta casa - y coloque el símbolo de Cáncer en su
cúspide; conecte este punto por líneas rectas con las cúspides de la duodécima y la primera.
La “linea de Aries” es la involución en la presente encarnación al punto donde está
establecida la identidad con la familia y la herencia vibratoria - el sentido de “ocupación de
morada” - y la identificación de relación con la cualidad vibratoria de los padres (la cuarta
cúspide es por supuesto la mitad de la rama completa de los antecesores que para
completarse se extiende a la vertical superior hasta el signo de Capricornio, la cúspide de la
décima casa).
La línea de Piscis en el mándala precedente es la matriz espiritualizada: una de tres
líneas y dos de tres puntos del trino de agua-Cáncer, Escorpión y Piscis. Por lo tanto, puesto
que el primer punto vuelto hacia arriba en el ciclo desde el Ascendente es la cúspide de la
cuarta casa, vemos que la matriz espiritualizada, derivada de lo mejor de nosotros en el
pasado es representada directamente en lo mejor de nuestra herencia vibratoria. Conocer
solamente lo peor de nuestros padres en términos humanos es hacerse intensamente
consciente de lo peor en nosotros mismos porque nosotros encamamos a través de ellos por
las Leyes de Causa y Efecto y de Simpatía Vibratoria. Permanecer establecidos en nuestros
peores sentimientos sobre nosotros mismos como “expresiones” de nuestros padres, es
permanecer congestionados en el pasado negativo. No podemos hacer progreso espiritual y
vibratorio hasta que reconozcamos nuestras potencialidades para el progreso; lograr ese
progreso implica la necesidad de hacernos conscientes de nuestros recursos
espiritualizados.
Ahora traduzca este mándala al concepto de su propio mapa - los signos en las
cúspides de su duodécima, primera y cuarta casas -. A menos que haya la complicación de
intercepciones en ciertos arreglos, los signos en la duodécima y cuarta casas representan
dos aspectos de uno de los cuatro trinos elementales. Un análisis detallado - por el valor
genérico y espiritual - de estos dos signos en relación con el regente del mapa nos da el
cuadro de cómo lo mejor de nuestro pasado debe continuarse en esta encarnación como
“pábulo” para la expresión progresiva y ascendente del regente planetario.
Voltee su mapa natal de modo que la cuarta cúspide aparezca como Ascendente - un
cuarto de vuelta hacia la derecha -. La (aparente) duodécima casa es realmente la tercera
casa del mapa natal y es la novena casa desde la séptima natal - la “novena casa”
representando el “aspecto de Sabiduría” -. Esta es la representación del recurso de sabiduría
desde la última vez que usted encarnó en el sexo físico opuesto a su expresión actual. La
tercera casa del mapa natal es el desenvolvimiento intelectual presente; pero es también
como se ve en el anterior, una clave para comprender algo de lo mejor de su polaridad
complementaria porque refleja una de las “octavas más altas” de usted mismo expresando
el sexo opuesto. Su habilidad de aprender ahora está condicionada y cualificada por su
destilación de sabiduría en encarnaciones pasadas (aprender es, en la mayor parte,
“recordar”) y lo que usted ha “aprendido por la experiencia” en el pasado (Sabiduría) tiene
una conexión directa con sus habilidades mentales presentes.
Así vemos que la cuarta casa del horóscopo natal contiene tanta información
concerniente a lo mejor de nosotros mismos traducidos del pasado al presente. Nosotros nos
atrasamos si ignoramos esta potencialidad; comenzamos el ascenso hacia la madurez
psicológica si la utilizamos.
Las condiciones horoscópicas antes descritas se refieren al mapa individualizado - el
“ustedismo” de su retrato vibratorio -. Pero hay otra manera de aprender a decir “Yo Soy” y
se encuentra en la consideración del hecho de que no importa cual fuere el verdadero
Ascendente y regente planetario, todo horóscopo tiene el diámetro de Aries-Libra en algún
sitio - y Aries, a través de su regencia por el dinámico y expresivo Marte - es la abstracción
de “Yo Soy”. En niveles primitivos de conciencia, el “Yo Soy” de la humanidad es
manifestado en términos de fricción, resistencia, contención, defensa propia y destrucción
de aquello a lo que se teme porque no se comprende. El hombre ha peleado por su
supervivencia - aparentemente contra el mundo, otra gente y condiciones -. Él ha resistido
realmente las exteriorizaciones de su propia ignorancia de los Principios de Vida; él nunca
ha combatido a otras personas, sino que ha luchado contra su temor a ellas, ya que ellas,
“sus enemigos”, nunca son otra cosa que los espejos de sus negativos. Cuando él ama
verdaderamente lo que él es en realidad y su amar es una expresión de ese amor, entonces
sus “enemigos” desaparecen y toda la gente es reconocida como sus amigos hermanos.
Marte, a través de su regencia a Aries es el regente abstracto del horóscopo de la
humanidad. Por medio de esta vibración decimos no solo “Yo Soy”, sino “Yo Estoy
determinado a sobrevivir y perpetuar mi existencia”. La potencialidad de Marte en todo
horóscopo es la “sangre roja” de la conciencia, el sentido vital de Seidad, la masculinidad
esencial de la vibración genérica, la capacidad de vitalizar, de estimular, de impregnar (en
cualquier plano), de contender con degradaciones internas y externas y por último, a través
de sus destilaciones espirituales, es el valor nacido de la fe, la aspiración del Espíritu de
progresar y de vivir en octavas eternamente ascendentes de la conciencia de la Vida Una, el
Amor Uno y la Sabiduría Una.
La significación de la cúspide que lleva a Aries en su mapa demuestra que, sin
tomar en cuenta su sexo físico el cumplimiento de la experiencia exige el ejercicio de la
cualidad masculina genérica más vital; usted debe aprender a ejercitar el valor, debe
desarrollar la confianza propia, encarar sus temores, aprender a comprender el origen de
éstos en su conciencia y dominarlos por medio de las transmutaciones y las expresiones
constructivas; usted debe desarrollar y ejercitar la cualidad básica Marciana de la iniciativa
- respecto del arranque de Aries como primer signo del Horóscopo Abstracto; en este punto
usted debe aprender - y eventualmente aprenderá - lo que significa impelerse a si mismo sin
esperar sugerencias, acicate o estímulo de los otros; a través de la casa que lleva la cúspide
de su Aries usted es el “pajarillo” que salta del nido protector y ejercita su poder de volar;
una vez en el aire y fuera de su nido, él ha de volar o caer a tierra; nadie ni nada puede
mantenerlo en el aire excepto su propia fuerza y su aclimatación al elemento que ha de ser
su campo natural para vivir y moverse.
Como quiera que la cúspide de Aries pueda estar en cualquier sitio de la rueda y la
potencialidad de Marte en cualquier mapa puede ser pequeña o grande en esfera, hay una
posible variedad de infinita “Marcialidad”. Al grado que su Marte esté “congestionado” por
aspectos de cuadraturas o de oposición y al grado que planetas en Aries (dispositados por
Marte) estén congestionados tendrá usted que aprender a ejercitar la virtud del valor como
una expresión de su Sabiduría de Amor interna; pelear no por la resistencia a personas que
usted cree son enemigos, sino pelear sin resistencia por expresiones transmutadas de su
conciencia; permanecer fiel a sus convicciones (si son verídicas) como una expresión de su
integridad y sobre todas las cosas respetar el derecho de otras personas a expresarse de
acuerdo con su recurso vibratorio. Un Marte fuerte e integrado nunca trata de congestionar,
inhibir, limitar o aprisionar el cumplimiento de otro, sino que busca siempre alentar por su
Sabiduría Amorosa la ignición de sus mejores y más finas potencialidades en todos los
planos. La persona que conoce el Valor del Amor y el Valor de la Sabiduría es la que
verdaderamente sabe lo que significa “Yo Soy”; todos nosotros debemos alcanzar tarde o
temprano la conciencia de este sentido espiritualizado de identidad con nuestro Origen -
nuestro Padre-Madre Dios -.

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del libro " Estudios de Astrología III ", de Elman Bacher

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